lunes, 27 de agosto de 2012

La pluralidad siempre está


Por: Juan Carlos Mortati

  La política jamás es abstracta. Pierde su sentido si no se consustancia con la actividad y siempre se la asume desde algún punto de referencia. No constituye una realidad neutral. Si aun no fuera así, esa neutralidad, por si misma expresa una toma de posición.
  Dice el politólogo Edgardo Mocca, en su trabajo “Lo binario y lo plural”, que “La política no es, efectivamente, un juego en blanco y negro. La sociedad contemporánea tiene una enorme complejidad, que no puede ser atrapada si se la reduce a un principio explicativo único y excluyente. La política tiene que vérselas con masas de millones de personas, la gran mayoría de las cuales forma su juicio de modo pragmático y no se encolumna apasionadamente detrás de una épica unificadora y excluyente. ¿Cómo es, entonces, que se ha abierto paso este nivel de polarización política de escasos antecedentes en las últimas décadas?, ¿es realmente esta situación una amenaza para el pluralismo democrático?.”
   Desde la crisis del marxismo, la caída del Muro de Berlín y la apertura hacia occidente del mundo soviético, unas décadas atrás,  que dejó abierto el camino a “la hegemonía incostestada del individualismo neoliberal” se apostó a la “muerte de las ideologías”.  La “tercera vía”, argumentada desde la teoría “de la estructuración holística” (pluralismo de ideas) de las sociedades modernas, por parte del sociólogo británico Anthony Giddenns, adepto al pensamiento keynesiano que propiciaba  la Economía Social, intentaba la vigencia una visión política encarnada y real, alejada de ese pensamiento que se montó sobre el insitucionalismo, “muertas las ideologías que encendían pasiones colectivas y sobrecargaban al edificio democrático”. Buscaba superar lo que intentó llamarse la “pospolítica”, una política sin antagonismos, centrada  sólo en el rendimiento del sistema.
VERTIENTES
Cada tanto, cuando la política como instrumento social pone en funcionamiento su actividad de transformación, rasga los velos de la historia, y surge en vertientes  pujantes, renovadas y entusiastas, aparecen los escandalizados que en distintas épocas reaccionan, que quieren otra vez las tibiezas, las apatías y las intrascendencias.,
Los pluralismos, las ideologías con sus trascendencias motivadoras, no han desaparecido. Las insurgencias innovadoras que,  para algunos, amenazan con trastocarlo todo, simplemente significan la apertura de repliegues de pensamientos ya existentes que buscan un cause distinto, actual, contemporáneo, impregnado de aire joven.
La acción política, enriquecida desde la variedad de vertientes, debe permanecer como el reaseguro de una marcha ascendente y cualitativa de la vida social, de la validez histórica de cada época, de la autenticidad del compromiso de cada generación con su tiempo. Esta realidad, en sí misma,  está perdurando un pensamiento plural. Su determinación en distintas tendencias y enfoques, precisamente, es su ejemplificación, la manera de concretarse, la manera de hacer posibles nuestras historias.

No hay comentarios:

Publicar un comentario