Informes que alientan
Nota I
Por: Juan Carlos Mortati
El análisis de los niveles de pobreza ha
sido siempre una señal que representa una nota de calificación para la gestión
del Gobierno de turno. Desde todo el arco del pensamiento socio-político se
cuestiona y se evalúa constantemente esa postal de la realidad. Inclusive, como
todos los años, la pasada semana, el Sínodo de Obispos de nuestro país formuló
un documento crítico sobre la realidad social, configurado como saludo navideño
que, más allá de lo estrictamente declamatorio, no genera aportes consistentes
en lo que hace a los planteos que el tema implica, evidenciando nítidamente la
enunciación de secuelas de rivalidades políticas con el ámbito gubernamental.
Desde el otro sector religioso, el que
agrupa a los curas de la “Opción por los pobres” o post tercermundistas,
los que transitan por “las villas y el barro” como lo describe el Padre De la Serna, lo que podríamos
considerar el contra-documento al de los obispos, se observa una mirada
distinta, más esperanzada y concreta, fruto de un trabajo territorial, intenso y empírico, por
esos lugares que se adueñó la pobreza.
Bernardo Klisberg, ese magistral economista
argentino, nos dice en su trabajo “Ética para el Desarrollo”, que la
preocupación de la cuestión social de la pobreza pasa por comprometerse en los
laberintos humanos y condiciones que la generan, pero que la tarea más efectiva
sólo se logrará cambiando los ejes estructurales que conforman toda la trama de
la realidad socio-económica. Es decir, hay decisiones fundamentales que deben
tomarse para acercarnos a soluciones necesarias del problema.
INDICADORES QUE HABLAN
En una reciente nota, Alfredo Zaiat,
expresaba “Con muy pocas semanas de diferencia se
difundieron dos documentos del Banco Mundial y otro de la Cepal (Consejo Económico
para América Latina y el Caribe) que muestran con datos duros estadísticos y
evaluaciones cualitativas que la situación social ha mejorado en América
latina en los años de gestión de gobiernos progresistas, durante la primera
década del nuevo siglo.”
Es importante prestar atención a las fuentes
de origen de estos datos, sin duda los representantes más eminentes de los dos
criterios imperantes en materia socio-económica: el Banco Mundial, de neto
corte liberal y la CEPAL,
una entidad internacional que trabaja
sobre estudios estructuralistas, estadísticas, por sectores y zonas, tomando en
cuenta los indicadores macro y núcleos específicos, composiciones y crecimientos
regionales y componentes socio-económicos de los distintos ámbitos.
Más
adelante Zaiat prosigue, “La cantidad de pobres e indigentes sigue siendo
elevada y la desigualdad en la distribución del ingreso continúa siendo obscena
en la región. La relevancia de las investigaciones del Banco Mundial y de la Cepal consiste en que
exhiben que el deterioro social durante la vigencia del neoliberalismo fue
frenado y comenzó un cambio de tendencia a partir de políticas económicas de
gobiernos progresistas.”
Luego,
el informe de la CEPAL,
“Panorama social de América Latina 2012”, avanza sobre una cuestión que está en la
raíz del problema y se encarga “en precisar el desafío de la región, al
destacar que en la mayoría de los países un conjunto reducido de la población
acumula una gran proporción de todos los ingresos generados, mientras que los
más pobres sólo alcanzan a recibir una escasa porción”.
El estudio realizado sobre países de la
región indica los siguientes valores, “el promedio simple de los valores de los
18 países de los que se cuenta con información relativamente reciente indica
que el 10 por ciento más rico de la población recibe el 32 por ciento de los
ingresos totales, mientras que el 40 por ciento más pobre recibe el 15 por
ciento”.
UN CAMBIO DE EPOCA
Pese a esos desniveles sociales que
persisten, los informes mencionados, señalan que muchas de las realidades
cuestionadas por algunos sectores económicos, son precisamente los factores que
vigorizaron situaciones de cambios favorables como la “intervención del Estado
en la economía, el aumento del gasto social orientado a grupos vulnerables y
las políticas de fomento del mercado interno y de industrialización creadoras
de empleo”.
Mantener ese salto cualitativo constituye el
gran desafío para los países latinoamericanos que se aventuraron en ese viento
de cambios, ya que deben congeniar los desniveles propios de la economía
interna con los avatares que llegan desde las crisis externas. La evolución
positiva de los números estadísticos auspician que el rumbo tomado es acertado,
la persistencia en él constituye el cometido más exigente de este cambio de
época.
En la próxima nota avanzaremos sobre otros
indicadores del citado informe internacional que muestra análisis detallados de
la vigente asechanza de la pobreza.
(Material De Consulta: “Menos
pobres”, Alfredo Zaiat)

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