miércoles, 7 de noviembre de 2012

Temporada presupuestaria

Por: Juan Carlos Mortati

    Por esto días, indefectiblemente durante todos los años, comienzan a rondar por los pupitres de legisladores y ediles los Expedientes que contienen los números y programas que definen los distintos Presupuestos. Para algunos legisladores, el Presupuesto es considerado como “La  Ley de Leyes”, frase que contiene ciertas reminiscencias bíblicas ya que, nombrado así de esa manera escalofriante, evoca casi a un decálogo, a un encuadre normativo dentro del cual hay que moverse, sin trasgredirlo. Algo de eso hay.

   Como su nombre lo grafica, el Presupuesto, consiste en una planificación de lo que se piensa ejecutar durante un período de gestión de gobierno. Un posicionamiento previo, donde se analizan las posibilidades de función y los recursos para su realización. Ante las exigencias que nos “pro-pone” la realidad y las circunstancias, “su-ponemos” o “sobre-ponemos” el plan diseñado. La lógica nos dice, que una cosa debería “encajar” correctamente sobre la otra.
Valga la metáfora, con su referencia arquitectónica, porque el Presupuesto es, durante todo su desarrollo, una auténtica construcción, con su plan, su diseño, su armado y su ejecución progresiva.

EL ENFOQUE

 Demos un paso más. En el terreno en que vamos a movernos, el Presupuesto es, sin más aditamentos, un Proyecto Político y es aquí donde le caben consideraciones especiales y adquiere también dimensiones muy particulares. Además, una cuestión se vuelve fundamental: cual es su enfoque, su orientación, ya que de esa visión derivarán su prioridades y tomarán forma las dinámicas sociales de sus objetivos.

  Existe un primer paso ineludible en su confección, el planteo “técnico-contable”, que lo configurará en todo su recorrido, que llevará implícito el análisis económico y financiero como estructura básica, equilibrando el permanente vaivén entre gastos y recursos,  con la mirada atenta sobre ese margen lumínico que señala el límite de la capacidad de endeudamiento, para garantizar que el funcionamiento global del Organismo institucional no se desnivele.

  Una segunda línea de acción, nos permite considerar el Presupuesto como instrumento y herramienta, como diría don Lisandro De la Torre, en sus gloriosas arengas en el Congreso de la Nación, donde lo considera “como medio fundamental en la toma de decisiones soberanas”. Es cierto, él hacía referencia entonces al posicionamiento nacional frente a la presión de los frigoríficos británicos en su predominio en la comercialización de las reses vacunas, a consecuencia del pacto Roca-Runciman, el histórico “debate de las carnes”. Pero la idea es similar. Un ordenado control y manejo presupuestario otorga soberanía y autonomía de acción.

  Desde esta misma postura desarrolló una Cátedra en al Universidad de Belgrano, bajo el título de “Administración estratégica”, el ex diputado (2005/2009) de la Ciudad Autónoma de Bs. Aires, Demócrata Progresista, el economista dr.Luis Alberto Galvalisi, donde manifestaba que en la administración presupuestaria “no hay que perder de vista su contenido político-humano. Este debe ser el enfoque desde donde se aborde la política de los distintos programas, los sectores sociológicos, las clases sociales y las prioridades sociales… en función de la teoría del bienestar social”.

LA COMUNIDAD ORGANIZADA COMO FINALIDAD DEL PROYECTO POLITICO

   A grandes pinceladas observamos al Presupuesto como una estructura contable administrativa, como instrumento de ejecución de un programa político, pero hay una tercera faceta que profundiza ambos contenidos, el Presupuesto como factor de integración comunitaria.
 El Dr. Jorge Castro, habitual columnista del Diario Clarín, en un  trabajo suyo titulado “Vigencia del Pensamiento Estratégico de Perón” expresaba lo siguiente, “…las verdades que no sean capaces de transformarse en instrumentos de acción y por lo tanto de transformación de la realidad, son verdades que no viven”…”por eso es imprescindible que aparezca el concepto y la práctica de la comunidad organizada”… ”comunidad es el restablecimiento del sentido de la vida en común y de las verdades últimas en un mundo en que domina la técnica y el individualismo”… ”al mismo tiempo, el sentido de la comunidad, esto es, de la pertenencia del individuo a una realidad colectiva que lo trasciende, para ser instrumento de transformación, debe estar acompañada de la organización, esto es, del poder”… ”sin poder, sin organización, que para Perón son sinónimos, no hay forma de que este sentido de la comunidad transforme la realidad”.

El Presupuesto en su funcionalidad técnica y en su  instrumentación política debe concluir en la transformación e integración comunitaria. Ese es su  objetivo de máxima y como vimos en esta rápida recorrida por el arco del pensamiento político argentino, encontramos “denominadores comunes”, como solía repetir Don Raúl Alfonsín, que nos alientan a pensar que la temporada presupuestaria es un tiempo esencialmente fructífero y de definiciones substanciales para el desarrollo de los pueblos y de cada comunidad. Un poner a la par y sintonía la gestión de gobierno y el historial comunitario. Una conducción eficiente y una constante participación.
               
                           (Material de consulta, “El Presupuesto como  instrumento en  la toma de decisiones”, Luis Galvalisi; “Vigencia del pensamiento estratégico de Perón”, Jorge Castro; Film “Asesinato en el Senado de la Nación)

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