Por: Juan Carlos Mortati
Simultáneamente a los discursos de la semana pasada en la Asamblea Anual de la Organización de
Naciones Unidas (ONU), de Dilma Ruseff Presidenta de Brasil, y de Cristina
Fernández de Kirchner, de Argentina, se conocieron datos del informe anual que
en los primeros días de Octubre emitirá el FMI, sobre Perspectivas Económicas
Mundiales. Todo, y al mismo tiempo, coincidía con las advertencias de la actual
y severa “nodriza” del FMI, Christine Lagarde, de
mostrarle tarjeta roja a nuestro país, por el atrevimiento y travesura de
pretender “actuar con soberanía económica”.
Los trascendidos sobre
el contenido del eminente documento del FMI expresan la posibilidad cierta de
que “las economías más avanzadas entren en otra recesión poniendo en riesgo el
proceso de recuperación que viven los países en desarrollo. Mientras la
conductora del FMI, -como dijimos al principio,- trata de disciplinar a
gobiernos “díscolos” que se atreven a cuestionar las verdades fundamentales del
organismo nacido del Acuerdo de Bretton Woods (-allá por julio de 1944,
cuando ya saboreaban el gran negocio de la reconstrucción de la Europa
de la postguerra-),
las conclusiones de sus analistas se acercan más al
escenario que prevén gobiernos como el de Argentina y Brasil, que a los que
parecen inspirar a su jefa. Países emergentes como los señalados toman sus
precauciones, aun a contramano de las recetas vencidas que sigue prescribiendo
el FMI en Europa”.
Precisamente, en esa
dirección los discursos de la pasada semana de Dilma Rousseff y Cristina
Kirchner ante la
Asamblea General de las Naciones Unidas “reflejaron esa
preocupación de sus gobiernos por un escenario mundial que no ofrece las
mejores perspectivas. Señalaron a los responsables de haber llegado a este
estado de cosas, pero también a los que están construyendo un futuro todavía
peor. Un cuadro de situación que ni los propios técnicos del Fondo pueden
ignorar, pese a la tozudez de la sucesora de Strauss Kahn”, su actual
presidenta.
EL FONDO ANCLADO EN SU TEORIA
En uno de sus párrafos el anticipo del
informe del FMI está
referido a la situación de los mercados
emergentes y países en desarrollo en las últimas dos décadas, que destaca como una de sus conclusiones que
“por primera vez en décadas, los países en desarrollo tuvieron más prolongados
períodos de expansión y más cortos procesos de retracción que las economías
avanzadas”. Pero también, tras señalar las fortalezas demostradas “por las
políticas seguidas por los emergentes, su capacidad de resistencia a shocks
externos y domésticos, y su alcance de una mayor diversificación de sus
estructuras productivas y de comercio, lanza una advertencia: “Si la situación
externa se agravara, estas economías probablemente podrían terminar acopladas a
la recesión de las más avanzadas. Las economías emergentes y países en
desarrollo necesitarán reconstruir sus defensas para demostrar que son capaces
de responder a potenciales shocks.”
Sorprendente. No deja de conmovernos tanta inusitada
sensibilidad y preocupación del FMI por el futuro de la humanidad. Y aclaran,
por si alguien estaba distraído, “La crisis de deuda de la Zona Euro, los problemas
presupuestarios de Estados Unidos y las potenciales burbujas crediticias
locales podrían hacer estragos en los mercados emergentes si sus autoridades no
actúan ahora para fortalecer sus defensas contra la crisis”. Traducido: muchachos,
las recetas que aplicamos fallaron. Eso sí, el problema tienen que bancarlo
ustedes…, es una manera de decir. Si quieren les prestamos más dinero. Eso sí:
pleitesía al euro alemán y al dólar estadounidense.
DISCURSOS SUDAMERICANOS EN SINTONIA
Al inaugurar la
sesión de la ONU,
la Presidenta
brasileña señaló la responsabilidad de las políticas ortodoxas aplicadas, planes
de austeridad, ajuste del gasto público, en el agravamiento de la crisis.
Asimismo deploró los recortes en políticas y gastos sociales que practican los
gobiernos europeos, “que empeoran la recesión y perjudican a los países en
desarrollo”. Y remarcó a “los principales líderes del mundo que no han
encontrado todavía el camino que articule políticas fiscales apropiadas,
estímulos a la inversión y a las demandas indispensables, para interrumpir la
recesión y garantizar el crecimiento”.
A su turno, Cristina
Fernández, defendió las medidas aplicadas para fortalecer la producción y el
empleo en sus respectivos países, administrando el comercio, promoviendo la
propia oferta, equilibrando las importaciones razonablemente en los dos países.
Precisamente, actuando en la dirección que advierte en otro tramo el informe
del FMI mencionado, “Las abruptas interrupciones de flujos de capitales,
las recesiones de economías avanzadas, los incrementos en la incertidumbre
mundial y el deterioro en los términos de comercio, aumentan la probabilidad de
que la expansión llegue a su fin”.
Representando este detalle mencionado, si lo analizamos detenidamente, una
síntesis de las presiones que provienen de los países que están en severa
crisis actualmente.
Pese a que desde el
2005 Argentina regularizó los compromisos financieros con el organismo
internacional, el
“FMI intenta nuevamente incidir en
la política interna, sin mayor legitimidad pero con socios locales. El gobierno
argentino, con la legitimidad de ser miembro de la ONU más la que le da la
propia experiencia, impugna en todos los foros las políticas del FMI y el rol
que desempeña en la economía mundial. Es una disputa política, que se da al
mismo tiempo en las calles de Atenas y Madrid o en la sede de la ONU.
Subrepticiamente, el FMI quiere volver a darla dentro de las cuentas públicas
de la administración nacional”, pero hoy Argentina, al igual que otros países
del bloque regional de la UNASUR, han estructurado un posicionamiento económico
más sólido para afrontar la crisis.
(Material
de consulta “Vienen por nosotros, otra vez”, de Raúl Dellatorre)


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