jueves, 4 de octubre de 2012

El Fondo Monetario Internacional en meter más presión


Por: Juan Carlos Mortati


   Simultáneamente a los discursos de la semana pasada en la Asamblea Anual de la Organización de Naciones Unidas (ONU), de Dilma Ruseff Presidenta de Brasil, y de Cristina Fernández de Kirchner, de Argentina, se conocieron datos del informe anual que en los primeros días de Octubre emitirá el FMI, sobre Perspectivas Económicas Mundiales. Todo, y al mismo tiempo, coincidía con las advertencias de la actual y severa “nodriza” del FMI, Christine Lagarde, de mostrarle tarjeta roja a nuestro país, por el atrevimiento y travesura de pretender “actuar con soberanía económica”.

Los trascendidos sobre el contenido del eminente documento del FMI expresan la posibilidad cierta de que “las economías más avanzadas entren en otra recesión poniendo en riesgo el proceso de recuperación que viven los países en desarrollo. Mientras la conductora del FMI, -como dijimos al principio,- trata de disciplinar a gobiernos “díscolos” que se atreven a cuestionar las verdades fundamentales del organismo nacido del Acuerdo de Bretton Woods (-allá por julio de 1944, cuando ya saboreaban el gran negocio de la reconstrucción de la Europa de la postguerra-), las conclusiones de sus analistas se acercan más al escenario que prevén gobiernos como el de Argentina y Brasil, que a los que parecen inspirar a su jefa. Países emergentes como los señalados toman sus precauciones, aun a contramano de las recetas vencidas que sigue prescribiendo el FMI en Europa”.

Precisamente, en esa dirección los discursos de la pasada semana de Dilma Rousseff y Cristina Kirchner ante la Asamblea General de las Naciones Unidas “reflejaron esa preocupación de sus gobiernos por un escenario mundial que no ofrece las mejores perspectivas. Señalaron a los responsables de haber llegado a este estado de cosas, pero también a los que están construyendo un futuro todavía peor. Un cuadro de situación que ni los propios técnicos del Fondo pueden ignorar, pese a la tozudez de la sucesora de Strauss Kahn”, su actual presidenta.

EL FONDO ANCLADO EN SU TEORIA
   En uno de sus párrafos el anticipo del informe del FMI está referido a la situación de  los mercados emergentes y países en desarrollo en las últimas dos décadas,  que destaca como una de sus conclusiones que “por primera vez en décadas, los países en desarrollo tuvieron más prolongados períodos de expansión y más cortos procesos de retracción que las economías avanzadas”. Pero también, tras señalar las fortalezas demostradas “por las políticas seguidas por los emergentes, su capacidad de resistencia a shocks externos y domésticos, y su alcance de una mayor diversificación de sus estructuras productivas y de comercio, lanza una advertencia: “Si la situación externa se agravara, estas economías probablemente podrían terminar acopladas a la recesión de las más avanzadas. Las economías emergentes y países en desarrollo necesitarán reconstruir sus defensas para demostrar que son capaces de responder a potenciales shocks.”
 Sorprendente. No deja de conmovernos tanta inusitada sensibilidad y preocupación del FMI por el futuro de la humanidad. Y aclaran, por si alguien estaba distraído, “La crisis de deuda de la Zona Euro, los problemas presupuestarios de Estados Unidos y las potenciales burbujas crediticias locales podrían hacer estragos en los mercados emergentes si sus autoridades no actúan ahora para fortalecer sus defensas contra la crisis”. Traducido: muchachos, las recetas que aplicamos fallaron. Eso sí, el problema tienen que bancarlo ustedes…, es una manera de decir. Si quieren les prestamos más dinero. Eso sí: pleitesía al euro alemán y al dólar estadounidense.

DISCURSOS SUDAMERICANOS EN SINTONIA
   Al inaugurar la sesión de la ONU, la Presidenta brasileña señaló la responsabilidad de las políticas ortodoxas aplicadas, planes de austeridad, ajuste del gasto público, en el agravamiento de la crisis. Asimismo deploró los recortes en políticas y gastos sociales que practican los gobiernos europeos, “que empeoran la recesión y perjudican a los países en desarrollo”. Y remarcó a “los principales líderes del mundo que no han encontrado todavía el camino que articule políticas fiscales apropiadas, estímulos a la inversión y a las demandas indispensables, para interrumpir la recesión y garantizar el crecimiento”.
 A su turno, Cristina Fernández, defendió las medidas  aplicadas para fortalecer la producción y el empleo en sus respectivos países, administrando el comercio, promoviendo la propia oferta, equilibrando las importaciones razonablemente en los dos países. Precisamente, actuando en la dirección que advierte en otro tramo el informe del FMI mencionado, “Las abruptas interrupciones de flujos de capitales, las recesiones de economías avanzadas, los incrementos en la incertidumbre mundial y el deterioro en los términos de comercio, aumentan la probabilidad de que la expansión llegue a su fin”.  Representando este detalle mencionado, si lo analizamos detenidamente, una síntesis de las presiones que provienen de los países que están en severa crisis actualmente.          
   Pese a que desde el 2005 Argentina regularizó los compromisos financieros con el organismo internacional, el
FMI intenta nuevamente incidir en la política interna, sin mayor legitimidad pero con socios locales. El gobierno argentino, con la legitimidad de ser miembro de la ONU más la que le da la propia experiencia, impugna en todos los foros las políticas del FMI y el rol que desempeña en la economía mundial. Es una disputa política, que se da al mismo tiempo en las calles de Atenas y Madrid o en la sede de la ONU. Subrepticiamente, el FMI quiere volver a darla dentro de las cuentas públicas de la administración nacional”, pero hoy Argentina, al igual que otros países del bloque regional de la UNASUR, han estructurado un posicionamiento económico más sólido para afrontar la crisis.
 (Material de consulta “Vienen por nosotros, otra vez”, de Raúl Dellatorre)

No hay comentarios:

Publicar un comentario